
Es la hora de la justicia: 15 de febrero de 2007, casi 3 años después de la masacre que vivió Madrid, del mayor atentado de la historia de España. Con las 191 víctimas presentes en el recuerdo, comienza el juicio en la Casa de Campo de Madrid. 29 acusados y toda la verdad por descubrir.
Los presuntos terroristas presencian el juicio sentados en 4 filas de bancos de madera dentro de una habitación blindada. Es el turno de Rabei Osman, Mohamed el Egipcio, de prestar declaración. El Egipcio es considerado el principal autor intelectual de los atentados, y para el que el fiscal solicita 38.656 años de cárcel. Ya fue condenado en Italia en 2006 por pertenecer a una banda terrorista, por lo que no podrá ser condenado de nuevo por ese delito, según el artículo II-110 de la Constitución Europea. La principal prueba en contra es una grabación telefónica en Milán en la que se vanagloriaba de que "la operación entera de Madrid fue idea mía. Mis queridos amigos cayeron mártires. Alá los tenga en su misericordia".
El acusado se negó a responder tanto a las preguntas de la fiscal, Olga Sánchez, como a las de los abogados de la acusación. A quien sí consintió responder fue a su abogado
. El Egipcio se declaró inocente y tuvo la desfachatez de alegar que "obviamente, yo condeno estos atentados incondicionalmente. Es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta". Su abogado, Endika Zulueta, quiso presentar a su cliente como un emigrante que llegó a España buscando mejorar sus condiciones de vida. Además, niega que la voz de las grabaciones pertenezca a Rabei Osman y quiere hacer creer que la práctica de instalar micrófonos en los domicilios es ilegal. Dificilmente estas acusaciones desvalidaran las pruebas, ya que en Italia un juez autorizó tanto las intervenciones telefónicas como la instalación de los micrófonos. Un punto a favor del acusado es que ni sus huellas ni su ADN han aparecido en el escenario del crimen. El trabajo sucio que lo hagan otros.
. El Egipcio se declaró inocente y tuvo la desfachatez de alegar que "obviamente, yo condeno estos atentados incondicionalmente. Es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta". Su abogado, Endika Zulueta, quiso presentar a su cliente como un emigrante que llegó a España buscando mejorar sus condiciones de vida. Además, niega que la voz de las grabaciones pertenezca a Rabei Osman y quiere hacer creer que la práctica de instalar micrófonos en los domicilios es ilegal. Dificilmente estas acusaciones desvalidaran las pruebas, ya que en Italia un juez autorizó tanto las intervenciones telefónicas como la instalación de los micrófonos. Un punto a favor del acusado es que ni sus huellas ni su ADN han aparecido en el escenario del crimen. El trabajo sucio que lo hagan otros. 
