
Murió el último de los antiguos dictadores. Y murió impune, sin pagar por todos los crímenes que cometió.
Desde el asalto y bombardeo al Palacio de la Moneda, con su todavía presidente Salvador Allende en el interior, Chile entró en una época oscura, sin derechos, sin libertades. Nada más alcanzar el poder, una avalancha de desolación asoló el país. Los estadios de la muerte son un claro ejemplo, campos de concentración improvisados para torturar y ejecutar a los supuestos opositores al régimen. Y la Caravana de la Muerte, que recorría el país "dispensando justicia". O la DINA, policía secreta que sólo respondía ante Pinochet y que se encargaba de eliminar a los "enemigos del Estado". ¡Incluso terrorismo de estado! ¡La Operación Cóndor! Asesinatos a nivel internacional.
¿Cómo un individuo así puede haberse librado de un castigo justo a sus crímenes? ¿Cómo la justicia internacional ha resultado ser más débil que él? ¿Como puede ser defendido y respaldado por altos gobernantes democráticos? ¿¡Cómo puede haber muerto con la conciencia tranquila y teniendo la poca vergüenza de "perdonar" a sus opositores?! Y todavía hay quien dice que se le va a echar de menos.
No podían juzgarle porque estaba, teóricamente, enfermo. Pudo ser condenado, pero no. "Pobre viejecillo, que está ya en las últimas. Venga, a tu pais". Y se perdió la oportunidad. Ya no se le podía condenar por todas las muertes que ordenó, por todas las familias que dejó destrozadas, por todos los traumas que provocó a "su pueblo". Porque tirar los cadáveres al río y a los lados de la carretera para que la gente los viera y no se atreviera a rechistar no fue una conducta muy ética que digamos. Pero había una pequeña vía de esperanza. Que pagara portodo lo que robó, porque este hombre era muy completito: también un corrupto. Qué triste que sí que se le pueda condenar por enriquecerse a costa de la miseria ajena y no por la propia, un miserable Asesino.
Allende dijo en su último discurso antes de suicidarse: "La Historia los juzgará". Parece ser que, por el momento, se equivoca.
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