
He aquí el ser humano, ser inteligente por definición, diferente y único, aunque cada vez se va pareciendo más a una oveja. Sí sí, has leído bien: a una oveja. Déjame que te explique.
Las ovejitas están acostumbradas a su rebaño de toda la vida, a salir todas las mañanas del mismo establo, a una vida rutinaria de día a día, semana a semana, año a año, en la que su única preocupación es encontrar hierbajos que comer, sin importarles que tal país ha aprobado tal ley o que tal individuo juega a ser dios. Pase lo que pase, se despreocupan incluso de saber dónde pastan, ya que el pastor las lleva y las trae por donde se supone más les conviene.
Para los seres humanos las preocupaciones vitales son otras, trascienden de encontrar hierbajos para comer, y en algunos casos incluso llegan a preguntarse por cuestiones tan trascendentales como la muerte, el sentido de la vida o dios.
Pero…. ¡SORPRESA! ¿Qué encontramos en la sociedad inteligente? Corrupción, pasotismo, materialismo, superficialidad. Por supuesto, de esto son culpables los medios de comunicación, el gobierno y demás instituciones, que son lo que llamaremos Ovejero Manipulador, encargado de que las simples y pequeñas ovejas miedosas no abandonen el cálido y cómodo rebaño para convertirse en ovejas descarriadas, que buscan margaritas silvestres en lugar de piensos preparados o helechos dañinos.
Hablemos ahora de clases de rebaños. Nos encontramos con un Primer Mundo en el que una gran masa de seres humanos se dedican día a día, semana a semana, año a año a salir de casa (que puede parecerse o no a un establo) en busca de sus hierbajos, comúnmente llamados billetes y nunca se sacia de llenar sus bolsillos, al igual que la oveja parece no cansarse de comer hierbas. Si queda tiempo después de saciarse de helechos, el miembro del “rebaño” del Primer Mundo tendrá tiempo para dedicarse a preocupaciones propias de su raza inteligente como puede ser la religión, la política, la reflexión sobre su vida…
Una masa aún mayor de miembros de la especie inteligente que se denomina Tercer Mundo se dedica también día a día, semana a semana, año a año a salir de cualquier lugar menos de una casa para buscar también hierbajos, los cuales ha engullido indiscriminadamente la gran masa de seres que salía de las casas del Primer Mundo. El “rebaño” Tercermundista está muy desnutrido y sabe que su único destino es morirse de hambre, la resignación es su única salida. ¿Y por qué? Porque a nosotros, ovejitas saciadas, nos gustan demasiado esos hierbajos, ta
nto que los tenemos a la cabeza de nuestras prioridades. No nos importa si para conseguirlos tenemos que mentir, robar, eliminar libertades… ¿JUSTICIA? ¿QUÉ ES ESO? La única ley que parece mandar es la “LEY DEL HIERBAJO”,el que lo encuentra lo engulle.
¿Del mono al hombre, del hombre a la ovejita? Esto es el RETROCESO DE LA ESPECIE(¡qué diría Darwin!)No desesperemos, aún hay tiempo para rectificar, protejamos aquello que nos hace ser únicos, es decir, diferentes del ovejo; solidaridad, justicia y libertad ¡humanicémonos!
¡NO QUIERO SER UN OVEJO!
Las ovejitas están acostumbradas a su rebaño de toda la vida, a salir todas las mañanas del mismo establo, a una vida rutinaria de día a día, semana a semana, año a año, en la que su única preocupación es encontrar hierbajos que comer, sin importarles que tal país ha aprobado tal ley o que tal individuo juega a ser dios. Pase lo que pase, se despreocupan incluso de saber dónde pastan, ya que el pastor las lleva y las trae por donde se supone más les conviene.
Para los seres humanos las preocupaciones vitales son otras, trascienden de encontrar hierbajos para comer, y en algunos casos incluso llegan a preguntarse por cuestiones tan trascendentales como la muerte, el sentido de la vida o dios.
Pero…. ¡SORPRESA! ¿Qué encontramos en la sociedad inteligente? Corrupción, pasotismo, materialismo, superficialidad. Por supuesto, de esto son culpables los medios de comunicación, el gobierno y demás instituciones, que son lo que llamaremos Ovejero Manipulador, encargado de que las simples y pequeñas ovejas miedosas no abandonen el cálido y cómodo rebaño para convertirse en ovejas descarriadas, que buscan margaritas silvestres en lugar de piensos preparados o helechos dañinos.
Hablemos ahora de clases de rebaños. Nos encontramos con un Primer Mundo en el que una gran masa de seres humanos se dedican día a día, semana a semana, año a año a salir de casa (que puede parecerse o no a un establo) en busca de sus hierbajos, comúnmente llamados billetes y nunca se sacia de llenar sus bolsillos, al igual que la oveja parece no cansarse de comer hierbas. Si queda tiempo después de saciarse de helechos, el miembro del “rebaño” del Primer Mundo tendrá tiempo para dedicarse a preocupaciones propias de su raza inteligente como puede ser la religión, la política, la reflexión sobre su vida…
Una masa aún mayor de miembros de la especie inteligente que se denomina Tercer Mundo se dedica también día a día, semana a semana, año a año a salir de cualquier lugar menos de una casa para buscar también hierbajos, los cuales ha engullido indiscriminadamente la gran masa de seres que salía de las casas del Primer Mundo. El “rebaño” Tercermundista está muy desnutrido y sabe que su único destino es morirse de hambre, la resignación es su única salida. ¿Y por qué? Porque a nosotros, ovejitas saciadas, nos gustan demasiado esos hierbajos, ta
nto que los tenemos a la cabeza de nuestras prioridades. No nos importa si para conseguirlos tenemos que mentir, robar, eliminar libertades… ¿JUSTICIA? ¿QUÉ ES ESO? La única ley que parece mandar es la “LEY DEL HIERBAJO”,el que lo encuentra lo engulle.¿Del mono al hombre, del hombre a la ovejita? Esto es el RETROCESO DE LA ESPECIE(¡qué diría Darwin!)No desesperemos, aún hay tiempo para rectificar, protejamos aquello que nos hace ser únicos, es decir, diferentes del ovejo; solidaridad, justicia y libertad ¡humanicémonos!
¡NO QUIERO SER UN OVEJO!
Yaiza Acosta y Veronica L. García, para "Soy Pilarista"
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